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Violencia

Tal y como demuestran diversas fuentes, la violencia contra las mujeres, amén de constituir una flagrante violación a los derechos humanos, se ha convertido en un fenómeno global de extensión y magnitud mayúscula. A saber:

“Las mujeres entre 15 y 44 años de edad corren mayor riesgo de ser violadas o maltratadas en sus casas que de sufrir cáncer, malaria, accidentes de tránsito o  morir en una guerra.  Se calcula que a nivel mundial, una de cada cinco mujeres se convertirá en víctima de violación o intento de violación en el transcurso de su vida”.(1)

La Argentina se encuentra lejos de ser la excepción a esta sombría tendencia mundial. En efecto, aun cuando la escasez crónica de estadísticas integrales impida tener precisiones claras acerca de la magnitud empírica de problema, gracias a los informes del Observatorio de Femicidios de Argentina "Adriana Marisel Zambrano", es posible estimar  que cada 30 horas, en el país, una mujer es asesinada a manos de un familiar, pareja o ex pareja.

Ello da cuenta de la existencia de un complejo – e ineludible- problema social, cuya naturaleza misma – en tanto que atropello a los derechos humanos- compete sobremanera al Estado.
 
Así,  un estudio de la CEPAL, afirma que:
“(…) para erradicar la violencia de género, es imprescindible que ésta se convierta en un objetivo central de las agendas públicas: primero, como una violación de los derechos humanos, segundo porque la violencia de género es un obstáculo para el desarrollo de los países y, por último, porque es un asunto clave para la democracia y la gobernabilidad democrática. En ese sentido, la eliminación de la violencia contra las mujeres se asienta sobre tres pilares: la protección jurídica, las políticas públicas y una cultura de respeto sin discriminación. En definitiva, la violencia contra las mujeres requiere del funcionamiento del Estado de derecho y de derechos (…)” (2)

Violencia hacia las mujeres: fenómeno complejo y multidimensional
Existe un consenso generalizado en reconocer que la expresión “violencia contra las mujeres” alude a un fenómeno multidimensional. Tal y como la define la Plataforma de Acción de Beijing:

 “(…) La expresión "violencia contra la mujer" se refiere a todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la privada. Por consiguiente, la violencia contra la mujer puede tener, entre otras, las siguientes formas:

La violencia física, sexual y psicológica en la familia, incluidos los golpes, el abuso sexual de  las niñas en el hogar, la violencia relacionada con la dote, la violación por el marido, la mutilación genital y otras prácticas tradicionales que atentan contra la mujer, la violencia ejercida por personas distintas del marido y la violencia relacionada con la explotación;

La violencia física, sexual y psicológica al nivel de la comunidad en general, incluidas las violaciones, los abusos sexuales, el hostigamiento y la intimidación sexuales en el trabajo, en instituciones educacionales y en otros ámbitos, la trata de mujeres y la prostitución;

La violencia física, sexual y psicológica perpetrada o tolerada por el Estado, dondequiera que ocurra. Entre otros actos de violencia contra la mujer cabe señalar las violaciones de los derechos humanos de la mujer en situaciones de conflicto armado, en particular los asesinatos, las violaciones sistemáticas, la esclavitud sexual y los embarazos forzados.

 Los actos de violencia contra la mujer también incluyen la esterilización forzada y el aborto forzado, la utilización coercitiva o forzada de anticonceptivos, el infanticidio de niñas y la determinación prenatal del sexo.” (3)

De la definición anterior se desprenden una serie de ámbitos y modalidades diversas que configuran actos de violencia hacia las mujeres.

Marco Normativo y Políticas Públicas

La violencia contra la mujer impide el logro de los objetivos de igualdad, desarrollo y paz.  La violencia contra la mujer viola y menoscaba o impide su disfrute de los derechos humanos y las libertades fundamentales.  La inveterada incapacidad de proteger y promover esos derechos y libertades en los casos de violencia contra la mujer es un problema que incumbe a todos los Estados y exige que se adopten medidas al respecto
Plataforma de Beijing Párrafo112. (4)
 

Desde el punto de vista normativo, existen en el país normas civiles, penales y administrativas en las cuales se alude a las distintas formas de violencia (5) que afectan a las mujeres y se prevén mecanismos para evitarlas y – en ocasiones-, repararlas.

Recientemente, el 11 de marzo de 2009, el Congreso de la Nación sancionó la Ley 26.485 de “Protección Integral para Prevenir, Sancionar, y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los Ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales”-.

La ley, de orden público y de aplicación obligatoria en todo el país, aborda distintos tipos de violencia: física, psicológica, sexual, económica y patrimonial y simbólica; así como también diversas modalidades, entre las cuales se destacan por su carácter innovador, la modalidad de violencia obstétrica y mediática. (6) Esto pone a la ley  la vanguardia de la legislación internacional en materia de individualización y caracterización de la violencia. (7)

La norma,  promulgada por la Presidenta de la Nación el día 1 de abril y publicada en el Boletín Oficial el día 14 de ese mismo mes, fue reglamentada 15 meses después de su aprobación, un periodo singular a juzgar por la relevancia del tema. 

Asimismo, los tratados internacionales de derechos humanos que quedaran incorporados a la Constitución Nacional luego de la reforma de 1994 (8) y las obligaciones asumidas por el país en el fueron internacional, brindan a su vez un marco conceptual a las normas locales ya que son de aplicación directa en el ordenamiento jurídico nacional. En ese sentido, se destacan la Convención contra todas las Formas de Discriminación de la Mujer (CEDAW), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP), el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) y la Convención Interamericana para Sancionar, Prevenir y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará), ratificada por el Congreso Nacional mediante la sanción de la ley 26.632.

Del somero relevamiento anterior, se desprende el hecho de que existe, tanto a nivel nacional como provincial (9), el reconocimiento explícito y  reglamentación de la violencia contra la mujer – principalmente en su dimensión doméstica o familiar-, no obstante lo cual, la traducción de dicha normativa en acciones concretas de prevención y atención, dista de ser igualmente satisfactoria.


(1) Información seleccionada del Informe del Secretario General “Estudio a fondo sobre todas las formas de violencia contra la mujer” publicado en 2006, y de los sitios web del la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Genero y el Empoderamiento de las Mujeres (ONUMUJERES)y del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA),  publicada por el Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas – DPI/2498 --Disponible en http://www.un.org/es/women/endviolence/

(2) ¡Ni una más! Del dicho al hecho: ¿cuánto falta por recorrer? CEPAL Octubre 2009. Disponible en: http://www.eclac.cl/mujer/noticias/noticias/2/37892/Niunamas2009.pdf

(3) Plataforma de Acción de Beijing, Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer A/CONF.177/20/Rev.1  4 a 15 de septiembre de 1995 Beijing, China http://www.un.org/womenwatch/daw/beijing/pdf/Beijing%20full%20report%20S.pdf   (Artículo 112. y ss])

(4) Plataforma de Acción de Beijing, Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer A/CONF.177/20/Rev.1  4 a 15 de septiembre de 1995 Beijing, China http://www.un.org/womenwatch/daw/beijing/pdf/Beijing%20full%20report%20S.pdf 

(5) Ver Plataforma de Acción de Beijing op. Cit párrafos 112-116

(6) Ver artículos 5 (tipos) y 6 (modalidades) de la Ley 26.485. Disponible en http://www.cnm.gov.ar/leg_nac/legislacion.htm

(7) La normativa de referencia en material de definición de la violencia, la citada Plataforma de Acción de Beijing así como también la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, de las Naciones Unidas (RE A/AG/48/104), o incluso la Convención interamericana para prevenir,  sancionar y erradicar la violencia contra la mujer  "Convención de Belem do Para", considerada de vanguardia por los especialistas en tanto único marco normativo regional sobre el tema; desconocen en su articulado la denominación de violencia obstétrica y simbólica, restringiendo el alcance de su definición.
Ver al respecto A/AG/48/104, disponible en http://www.unhchr.ch/huridocda/huridoca.nsf/(symbol)/a.res.48.104.sp?opendocument y A/61 disponible en http://www.oas.org/juridico/spanish/Tratados/a-61.html

(8) Ver art. 75 inc. 22 Constitución de la Nación Argentina

(9) Conforme lo publicado por el Consejo Nacional de la Mujer, las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires cuentan con al menos una pieza legislativa que reconoce y sanciona la violencia hacia las mujeres. Ver al respecto http://www.cnm.gov.ar/leg_prov/vf/violfam.htm y  CNM “La Mujer y la Violencia en la República Argentina”. Convenciones Internacionales. Legislación Nacional y Provincial. Desafíos. 2004, disponible en http://www.cnm.gov.ar/leg_prov/vf/violfam.htm